Si todavía tienes por ahí alguna tarjeta de memoria de una capacidad ridícula para hoy en día. (Ej: 128 mb, 256mb) y no sabes que hacer con ellas, aquí dejo dos opciones para darles uso, antes de dejarlas abandonadas por algún cajón.
 
1º Úsalas para los marcos digitales. (Si optimizas bien las imágenes en 256 mb entran muchas fotos).
 
2º Guarda los ajustes de tu cámara, y llévalos contigo.
Las cámaras disponen de varias opciones de gestión de imagen (solo afectan a jpg), y diferentes configuraciones. 
Dependiendo del uso que se le vaya a dar o del gusto del propio fotógrafo, cada uno la tendrá de una forma configurada, por esto  podemos aprovechar estas tarjetas para guardar la configuración de la cámara y si por el casual cambiamos o nos dejan otra cámara, podremos configurarla en un momento. (Valido entre cámaras de misma gama y marca).